Un hallazgo conecta pasado y presente
Representación de figura antropomorfa.
Investigadores de la , a través del proyecto de
investigación: “Cultura material, prácticas, significados sociales y narrativas
en torno a la alimentación Cañari”, desarrollado por el grupo de investigación
“Lenguaje, culturas y representaciones” identificaron más de 30 pinturas
rupestres en el cantón Paute: destacan motivos circulares y figuras
antropomorfas, un mono, una serpiente y una figura solar y lunar, que revelan
la riqueza del mundo Cañari y su profunda conexión con el paisaje.
Este es el primer registro de pintura rupestre en la zona y
en el Ecuador. El trabajo de campo y el diálogo con habitantes locales,
permitieron reconocer narrativas orales asociadas a huacas, ríos, cuevas y
entierros, que otorgan significados simbólicos al paisaje. El estudio resalta
la importancia de abordar el arte rupestre desde una perspectiva
interdisciplinaria y participativa, considerando tanto la cultura material como
el patrimonio inmaterial en contextos andinos.
Asimismo, se advierte que las pinturas rupestres se
encuentran sobre una columna rocosa en proceso de desprendimiento, lo que pone
en riesgo la integridad física y simbólica de este bien patrimonial. Por ello,
se sugiere el uso de tecnologías como drones, cámara multiespectral, entre
otros que permitan documentar el sitio con mayor precisión, detectar elementos
no visibles y monitorear el deterioro del soporte rocoso.
El arte rupestre cumple una función fundamental como
registro simbólico y cosmológico, al plasmar concepciones del mundo propias de
las comunidades originarias. A través de figuras humanas, animales y motivos
abstractos, estas manifestaciones gráficas representan rituales, mitologías y
vínculos profundos con el entorno natural, muchos de los cuales mantienen
vigencia en las prácticas culturales actuales. Lejos de ser meramente
decorativo, el arte rupestre constituye una forma de pensamiento visual que codifica
creencias, delimita territorios sagrados y expresa relaciones espirituales con
los elementos del paisaje.
Este es un primer registro y aproximación interdisciplinaria
al estudio de las pinturas rupestres, articulado con el Instituto Nacional de
Patrimonio Cultural. Los registros de estas manifestaciones rupestres
constituyen una evidencia inédita dentro del corpus arqueológico del Austro
ecuatoriano, donde los estudios sobre pinturas han sido escasos o inexistentes.
Representación de figura antropomorfa.
Este estudio pone en evidencia la necesidad de incorporar
perspectivas metodológicas integradas que reconozcan la centralidad de la
memoria oral, el conocimiento territorial y la experiencia comunitaria en la
comprensión y protección del patrimonio arqueológico. La documentación
sistemática de sitios debe ir acompañada de procesos participativos que valoren
los saberes locales y que promuevan estrategias sostenibles de conservación e
interpretación, tanto para la investigación científica como para la transmisión
intergeneracional de este legado cultural.
Educación y Declaratoria del Patrimonio
Por otro lado, además del componente educativo, es
indispensable la articulación con instancias políticas de administración
territorial, hacia la construcción de un plan de manejo del patrimonio
cultural, poniendo énfasis en la cooperación interinstitucional: centros
académicos, Instituto Nacional de Patrimonio Cultural, Gobiernos Autónomos
Descentralizados (GADM de Paute), Ministerio de Cultura, entre otros.
El procedimiento propicio para insertar los fundamentos
educativos y la articulación interinstitucional, en este caso, se debería
establecer desde la declaratoria de Patrimonio Cultural de la Nación.
El reconocimiento de un bien como patrimonio cultural de la
nación constituye un paso fundamental en su salvaguarda, pues le otorga un
respaldo jurídico inmediato. Esta declaratoria implica que el bien queda
amparado por el marco normativo nacional, lo que restringe su destrucción,
alteración o comercialización, sin la debida autorización del Estado. Además,
adquiere prioridad en las políticas públicas orientadas a la conservación del
patrimonio, facilitando así la asignación de recursos técnicos y financieros
para su protección y restauración.
Representación de figura antropomorfa.
Desde una perspectiva internacional, la inclusión de un bien
en la lista del patrimonio mundial de la UNESCO (1972) exige, como condición
previa, su reconocimiento a nivel nacional. Esta condición no es meramente
formal, sino que refleja el compromiso del Estado con la puesta en valor del
bien y con la adopción de medidas efectivas para su preservación. En este
sentido, la declaratoria nacional actúa como un mecanismo de legitimación, que
demuestra la existencia de procesos de documentación, planificación y gestión,
elementos esenciales en la evaluación que realiza la UNESCO, para tomar
acciones de protección de estos patrimonios nacionales.
Otro aspecto relevante, es el acceso a financiamiento y
cooperación interinstitucional. La declaratoria abre puertas a fondos públicos
y privados, tanto nacionales como internacionales, destinados a proyectos de
conservación, investigación y difusión. Además, facilita la articulación con
universidades, centros de investigación y organismos multilaterales, lo cual
resulta clave para construir una candidatura sólida ante organismos como la
UNESCO (2008).
Este descubrimiento es fruto del trabajo científico,
participativo e interdisciplinario de los docentes: Bolívar Villa, Antonio
Calderón, Adrián Matute, Estefanía Palacios y Miguel Novillo, quienes buscan
revalorizar la memoria oral y los saberes comunitarios. Para mayor información
puede contactarse al correo miguel.novillo@ucuenca.edu.ec
Por Miguel Novillo – Vicerrectorado de Investigación



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