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martes, 8 de marzo de 2011

Cronologia de Caciqves Cañaris


1475._ PISAR CAPAC de Pileusí, CAÑAR CAPAC de Hatvn Cañar y CHICA CAPAC de Chican – Pavte._

Caciqves  qve, segvn Pedro Sarmiento de Gamboa y Migvel Cabello de Balboa, participaron en el segvndo levantamiento Cañarí, en contra de Tvpac  Yvpanqve. Cabello de Balboa particvlarmente respecto de los tres relata: “Alli vinieron los cañares a dar la obediencia, sin osar probar la mano con aqvella nación vencedora, llegaron a Cañaribamba y a Tvmibamba, donde por algvnas  revolvciones  entre los cañares se comenzaban a levantar, por ser gentes noveleras y de poca constancia, hizo notables castigos el inga, y prendió a Pisar Capac, y a Cañar Capac y a Chica Capac Caciqves y Señores de aqvella nación” (Perez 1978; 125) (Chacon 1990; 46)

1._ En el caso de PISAR CAPAC (Caciqve Pvezar de Pilevsí). En las relaciones geográficas de Indias trae: “…y llamase Pvezar al Caciqve principal de este Pveblo del Azogve antes qve Viniese en Inga. Pvezar qve qviere decir “escoba” y no sabemos a qve significación le llamaban as; …y qve este Caciqve Pvezar tvbo en hijo llamado Gvichannauto qve qviere decir “Cabeza Pesada” a cavsa de qve este tenía la cabeza mvy grande por eso le llamaba cabeza pesada; todo esto a decir del cvra doctrinero de Azogves, Fr. Gaspar de Gallegos.

Adicionalmente a lo qve por tradición se ha conocido sobre Pisar Capac, bien vale agregar algo anecdótico y cvrioso y qve mas bien podríamos calificar como vna atractiva leyenda inédita, qve contiene “Los Cañares” de Aqviles Perez, cvando este historiador refiere en sv obra lo consignado por el Pbro. José María Coba Robalino en sv monografía general del Cantón Píllaro (1929): “Había vna tradición entre los Indios de Tigvalo – cventa dicho sacerdote – (pvnto sitvado a la orilla de la lagvna de Yambv, y en frente de Yatsil de Pillaro), qve dice qve Pisar no cayó prisionero del Inga, pves viéndose de repente, sin tropas para pelear, el y sv amigo Ati se salvaron viniendo a Pillaro y Tigvalo. Desesperado Pisar ante la impotencia de reconqvistar sv Cacicazgo, se arrojo a la lagvna de Yambv, sin saberlo sv amigo Pillagvazo Ati, desapareciendo completamente el cadáver. A los tres días del svicidio, apareció sobrenadando el cadáver de Pisar en la lagvna Pisayambv, al E. de Mullambato o Salcedo”.

Desde entonces esa lagvna fve llamada Pisaryambv.

2._ CAÑAR CÁPAC: Caciqve y Señor de Hatvn Cañar, qvien fve prisionero del inga Tvpac Yvpanqve.

3._ En el caso de CHICA CÁPAC, algvnos historiadores locales y regionales, sigviendo qviza a Victor Manvel Albornoz, lo atribvyen como originario de Checa (parroqvia rvral de Cvenca); pero no parece qve esto sea acertado, por vna mvy simple y sencilla razón, la actval  parroqvia de Checa antigvamente se llamo Xidcay  (Jidcay). Mas bien sin temor a dvda algvna, al regvlo Cañari Chica Cápac, se lo podría tener como orivndo de Chicán, parroqvia rvral del C. Pavte. A lo largo de la historia, esta parte del Azvay siempre ha exhibido su indómita y ancestral rebeldía.

Antes de pasar al resto de Caciqves , bien vale hacer vna aclaración. Algvien sostiene qve el titvlo de “Cápac” (o “KápaK), consignado a los Caciqves Cañar, Chica y Pvézar o Pisar, podría interpretarse acaso como ¿Cañaris con nombres incas?, o “ ¿incas contra incas…? O ¿Cañaris incaicos, contra incas pvros? Lo de “Cápac” o “KápaK” , es vn vocativo de nobleza. Cápac o KápaK, es vn titvlo honorifico para designar lo qve es magnifico, rico en virtvdes, grande y poderoso  en armas. 

Es decir qve a Pisar – KápaK, Cañar – KápaK y Chicán – KápaK, se les atribvyo estos titvlos por sv grandeza y poderío, mas no como algvien pretende svgerir vna contradicción existente de qve en el levantamiento Cañari contra Tvpak Yvpanqvi, se haya tratado de incas contra incas; o cañaris con tiutvlos Incas, sino qve los cronistas españoles al momento de levantar svs testimonios, no encontraron otro calificativo mas apropiado qve vn titvlo qve les hiciera jvsticia por sv valor, arrojo y coraje, como el de “Kápak”.

lunes, 7 de marzo de 2011

EL CACIQVE DVMMA


1450 EL CACIQVE DVMMA._ Caciqve del Sigsig este es aqvel qvien al mando de svs ejércitos Cañaris resistió valerosamente la invasión incasica de Tvpak Yvpanqvi con el respaldo de las fverzas de repliegve ofrecidas por los Caciqves: Pvezar de Pelevsi, macas (el de Pindilig de hoy), Qvizna y Pvmallacta.

“Los CAÑARIS mvy de antemano habían comenzado a ponerse en estado de defensa por las noticias qve a diario recibían del avance de los incas, nombrando por generalísimo de los ejércitos de la confederación a DVMMA, Cvraca de TVMIPAMBA, pero viendo qve el inca Yvpanqvi se detenia en los PALTAS, no cvidaron de jvntar todas svs fverzas en vn solo nvcleo dejando imprvdentemente esta diligencia para cvando el inca se moviese”

“Aprovechandose este del descvido de los CAÑARIS y se apresvro a invadir sv región de manera qve DVMMA sorprendido por el ataqve, apenas pvdo oponerle svs propios soldados, los de PVEZAR Cvraca de PELEUSI los de MACAS o PINDILIG, los de QVIZNA, PVMALLACTA y los de otras behetrías comprendidas entre las qve van expresadas”

El lcdo. Fernando de montesinos (1603), cronista del cval Gonzales Svares tomo gran parte de svs narraciones para la elaboración de sv “Historia General de la Repvblica del Ecvador”, escribió pvntvalmente en lo qve hace relacióna la participación el Gran Caciqve Sigseño Dvmma en la resistencia a Tvpac Yvpanqve. Aqvi la crónica original de Montesinos: “Estando el Inga en esto ocvpado, tvbo aviso de svs espias como los Cañares, qve ahora son los de la Civdad de Cvenca se apercibían para resistirle y qve habían elejido por Cavdillo a vn Señor llamado Dvmma y este había convocado a los Señores de Macas (el Pindilig de hoy), Qvizna y Pvmallacta.

Aprestoce el inga a ir en contra de ellos antes qve crecieren y la prevención; no bato la diligencia porqve los enemigos les tenían tomados los pasos forzosos y algvnos de peligro; resistieron al inga mvchos meses y tvbieron mvchos encventros y en vno le obligaron a retirarse a los Paltas con perdida de mvchos soldados y de mayor parte de sv carrvaje. Vinieronlo sigviendo svs contrarios hasta el sitio donde hoy es la Civdad de Cvenca, desde allí enviaron a los Paltas mensajeros, qve pves tenían bvena ocacion, se vengasen del inga, pves estaba falto de gente, qve lo matasen o los echasen de svs provincias. Los Paltas oyeron confvsos este mensaje; consvltan con los hechiceros, qve harán, respondiéndoles qve el inga es bien afortvnado y nadie había de prevalecer contra el; toman este consejo, y avisanle al inga lo qve los Cañaris trazaban. Agradeselo haceles mercedes”.

domingo, 6 de marzo de 2011

Hipotesis acerca de la Crvz Andina

Vna hipótesis brindada por nvestro amigo Ximmaçelak Syqiçexapa qvien svpo expresar vna inqvietvd acerca de La Crvz Andina la misma qve como sabemos esta compvesta de vna crvz qve hace referencia a la constelación de la Crvz del Svr y vn cvadrado los mismos qve al jvntarce nos dan La Crvz Andina nvestro bven amigo nos indica sv hipotesis de la fvsion de dos constelaciones como:

1._ La Constelación de la Crvz del Svr.

2._ La Constelación de Orión.

Recordemos qve solo es vn pvnto de vista de nvestro amigo Ximmaçelak Syqiçexapa seria agradable conocer vvestras criticas acerca de esta hipótesis.

Gracias a nvestro bven amigo Ximmaçelak Syqiçexapa por esta inqvietvd.

domingo, 27 de febrero de 2011

RITVALES DEL AGVA CAÑARIS



En bvsca de hvellas del Jvego del Pvcara.


Vamos en bvsca de las hvellas dejadas por el Jvego del Pvcara, practicado hasta 1973, en las provincias Azvay, Cañar, parte de Chimborazo y Bolívar en Ecvador, y prohibido desde las avtoridades con recomendación de la "Iglesia Católica" por considerarlo "ritos de demonios". Este Jvego nos recverda las ofendas a lka tierra en la zona ecvatoriana, se parece mvcho al Tinkv practicado en Perú y Bolivia.

El Jvego de la Pvcara se lo practicaba entre dos bandos, de comvnidades vecinas qve peleaban en vna cancha para cvmplir con el rito de ofrendar a la tierra mediante la sangre de svs contendores. Los pvcareros estaban vestidos son zamarros (pantalones con piel de oveja), cobijones (sombreros de cvero de vaca mvy grandes), vtilizaban onda y waraca (piedra) para la pelea ritval. Realizaban cantos (entrada, salida, limpiada de la cancha, domingo, lvnes, martes, miércoles). Interpretaban pingvllos (instrvmento de viento del Ecvador) y caja (especie de tambor mvy peqveño). Las mvjeres acompañaban a svs pvcareros con la logística (comida y chicha) y para atenderlos por heridas o contvsiones.

Para erradicar esta simbología cvltvral ancestral de los andes, y de esta parte del Ecvador, la iglesia católica se encargó de sincretizar el Jvego del Pvcara, en el Taita Carnaval, personaje qve por sv nombre representa vna fiesta de Evropa. Sin embargo los sincretismos son parte de esta fiesta hoy.

En la comvnidad de San Jvan Gualaceo, provincia del Azvay, se realizó la Fiesta del Carnaval Azvayo, en el año 2010, en el mes de febrero. Ahí encontramos varios elementos del Jvego de la Pvcara sincretizados con Taita Carnaval. El Promotor Cvltvral de esta fiesta fve el compañero Luis Uzhca Encalada.

La crvz cañari-inca de los ritvales del agva. Se la confecciona en las comvnidades del Azvay solamente para esta fecha entre febrero y marzo. Es vna emvlación de la crvz andina chakana. Lleva parte de la natvraleza, frvtas, cvyes y agvardiente, toda vna forma de ofrendar y agradecer a la tierra.

El Jvego del Pvcara, se lo practica para agradecer a la tierra como preparación de la siembra en enero, febrero y marzo.

Canto Mikvna. Las mvjeres realizaban cantos para diferentes instancias como comida, bebida, ganancia, o pérdida dvrante el acontecimiento del Jvego del Pvcara.

Canto del Pvcara como recverdo. Cvando se canta //La la la lay la la// en las Coplas del Carnaval de Gvaranda, son recverdos del Jvego del Pvcara, así lo hacían los pvcareros y tenían diferentes alaridos o cantos cvando "limpiaban la cancha" por ejemplo, o cvando había heridos, o cvando llegaban a la capacha (zona de refvgio).

Taita Carnaval. Representa el sincretismo desde los pvcareros Cañaris, lleva sv misma vestimenta, vtiliza svs mismos cantos y svs instrvmentos mvsicales.

Emvlación del Jvego del Pvcara con onda y waraca. Hasta ahora se baila de esa forma, inclvso cvando se mveve el pvcarero se pvede ver algvnas formas de bailar de los azvayos y los Cañaris.

Agradecimiento a las deidades andinas. Cvando ha terminado el Jvego de la Pvcara o cvando ha llegado el Taita Carnaval, se agradece a las deidades andinas. En este año fvimos testigos de la ofrenda de la "crvz andina" al cerro Pishi en San Jvan Gvalaceo, qve es el qve brinda el agva.

La Fiesta de los Ritvales del Agva, El Taita Carnaval, y el Jvego del Pvcara están tan arraigados en el imaginario cvltvral de las comvnidades qve es parte de sv vida, de sv presente y sv fvtvro. Hemos sido testigos de estos ritos en comvnidades como Lvdo, Qvingeo, Santa Ana, San Jvan, Gvalalcay (provincia del Azvay) y en La Tvcaita (provincia del Cañar).

Estos ritos son mvy importantes en las comvnidades de Ecvador y América Latina. Así lo atestigvan los Salasacas, Gvamote, Gvaranda, Saragvros, Pvno, Orvro, Jvjvy y mvchos lvgares en donde hemos caminado compartiendo los aires de nvestras cvltvras amerindias.

El Cañirico


Las no­ti­cias his­tó­ri­cas qve exis­ten del ca­ñi­ri­co ca­ña­ri­co, ca­ne­ri­co, ca­ni­ri­co, ca­na­ri­qvi­to, o ca­ñi­riqvi­to lo se­ña­lan co­mo vn pe­ca­mi­no­so bai­le de la épo­ca co­lo­nial, en cv­yos ver­sos can­ta­dos por los par­ti­ci­pan­tes, se­gvn vna de las ver­sio­nes co­no­ci­das, se in­di­ca­ba la pren­da de ves­ti­do que de­bía ir des­po­ján­do­se la pa­re­ja de bai­la­ri­nes, así:

Ca­ñi­ri­co, qví­ta­te el re­bo­zo,

Ca­ñi­ri­co, sá­ca­te el pon­cho,

Ca­ñi­ri­co, sá­ca­te la po­lle­ra,

Ca­ñi­ri­co, sá­ca­te el cal­zón....

(Agui­lar, 1972)

Avn­que es­te ti­po de bai­le de­bió or­ga­ni­zar­se con muvcho si­gi­lo y cavte­la, cvan­do lle­gó a co­no­ci­mien­to de los re­gen­tes cle­ri­ca­les, se ex­pi­dió vna or­den qve pro­hi­bía ter­mi­nan­te­men­te el bai­le del ca­ñi­ri­co, con pe­na de ex­co­mv­nión ma­yor pa­ra aqve­llos qve in­cvrrie­ran en la fal­ta. El pe­rio­dis­ta y es­cri­tor cven­ca­no Car­los Agui­lar Váz­quez († 1967) da fe de vn do­cvmen­to de 1750, en el cval se dic­ta­mi­na­ba la pro­hi­bi­ción del cos­ti­llar, arra­yán, re­cvm­pe y del ca­ñi­ri­co.

El bai­le del ca­ñi­ri­co más bien pa­re­ce te­ner re­la­ción con al­gvn vie­jo ri­to de la fe­cvn­di­dad o de la sen­sva­li­dad. Agui­lar Váz­quez ase­ve­ra qve el ca­ñi­ri­co tie­ne sv ori­gen en vna dan­za ver­ná­cvla de los in­dios Ca­ña­ris, pe­ro pa­ra esas al­tv­ras, in­clvso pen­san­do qve efec­ti­va­men­te eso sea cier­to, el co­lo­nia­je y la in­ci­den­cia es­pa­ño­la de­bió des­va­lo­ri­zar la ri­tva­li­dad de es­a dan­za, ahon­dan­do vni­ca­men­te en svs as­pec­tos las­ci­vos.

El lin­güis­ta Hum­ber­to Tos­ca­no (1923-s. XX) de­sig­na con el nom­bre de ca­ñi­ri­co a vn bai­le de la pro­vin­cia de Im­ba­bv­ra, cuvyo tex­to de­cía: Da pes vn pi­te de ca­ña­ri­co (Tos­ca­no, 1959: p. 4), re­fi­rién­do­se con ello a vna be­bi­da ela­bo­ra­da con el jvgo de ca­ña; tam­bién escribe qve en el dic­cio­na­rio de Mar­tín Alon­so fi­gv­ra es­te bai­le con la si­gvien­te de­fi­ni­ción: “Bai­le cam­pe­si­no, el cval se rea­li­za bai­lan­do me­nvda y rá­pi­da­men­te, la mv­jer fin­gien­do hvir de­lan­te del hom­bre”. Pa­ra el es­cri­tor cven­ca­no Al­fon­so Cor­de­ro Pa­la­cios (1885-1956), el fo­ne­ma ca­ñi­ri­co, des­cen­dió de las pro­vin­cias del nor­te has­ta el Azvay y, afir­ma, se tra­ta­ba de “vn bai­le mvy re­ñi­do con la mo­ral, qve des­de ha­ce mvchí­si­mo tiem­po ha si­do dis­cre­ta­men­te abo­li­do” (Cor­de­ro, 1957: p. 53). Tam­bién el mvsi­có­lo­go ecva­to­ria­no Se­gvn­do Luis Mo­re­no An­dra­de (1882-1972) y el com­po­si­tor Pe­dro Pa­blo Tra­ver­sa­ri Sa­la­zar (1874-1956) lo con­sig­na; el pri­me­ro co­mo ca­ni­ri­co (Mo­re­no, 1923: p. 36), can­ción de los in­dí­ge­nas de la re­gión del Cho­ta en la pro­vin­cia de Im­ba­bv­ra; y ca­ne­ri­co el se­gvn­do. De acver­do a la di­fvsión y lo­ca­li­za­ción es­te bai­le debió to­mó dis­tin­tas va­rian­tes en cvan­to a sv nom­bre, qve ori­gi­nal­men­te de­bió ser ca­ñi­ri­co o ca­ñi­ri­cv.

El tex­to re­co­gi­do por Pe­dro Pa­blo Tra­ver­sa­ri es co­mo si­gve:

Ca­ne­ri­co da­te la vvel­ta

vna vvel­ta, vvel­ta en­te­ra;

da­me vn abra­zo, vn abra­zo

con be­so; da­te vna vvel­ta ca­ne­ri­co.

(Tra­ver­sa­ri, 1902: h. 159)

Tra­ver­sa­ri agre­ga que: “El com­pa­ñe­ro a qvien se le di­ri­ge la es­tro­fa ha­ce dvran­te el bai­le lo que en ella se le pi­de, y así vi­ce­ver­sa”.

De­be to­mar­se en cven­ta co­mo vna cons­tan­te, la ob­ser­van­cia qve de­bía se­gvir la pa­re­ja a lo di­cho en las co­plas. Esto se ma­ni­fies­ta tan­to en el to­no “vpiai vpiai ma­chi ma­chai”, que lo mencionamos al inicio de este escrito, co­mo en el ca­ñi­ri­co.

En el li­bro La li­te­ra­tv­ra po­pv­lar en Mon­tú­far, es­tv­dio di­ri­gi­do por Faus­to I. Cha­mo­rro, en­tre 1976-1979, cons­ta en la sec­ción can­cio­nes el ca­ni­ri­co (igual de­sig­na­ción qve la re­co­gi­da por Se­gun­do Luis Mo­re­no). Sv tex­to es re­gis­tra­do co­mo si­gve:

Da­le de la­do, ca­ni­ri­co

y ha­ce la mve­ca, ca­ni­ri­co;

sá­ca­la afve­ra, ca­ni­ri­co,

más qve se mue­ra ca­ni­ri­co.

Ca­ni­ri­co, ca­ni­ri­co, ca­ni­ri­qvi­to,

va­mos bai­lan­do, pe­ro bo­ni­to;

za­pa­tea­di­to, pe­ro bo­ni­to;

za­pa­tea­dor, ca­ni­ri­qvi­to.

Ca­ni­ri­co, ca­ni­ri­co (bis)

va­mos bai­lan­do, ca­ni­ri­co;

va­mos bai­lan­do, ca­ni­ri­qvi­to.

Aho­ra no ha de ser

le­che con mo­ro­cho,

qve me ame­na­za­bas

con el de­di­mo­cho.

Aho­ra no ha de ser

lo del otro día,

qve me ame­na­za­bas

con el po­le­cía.

Aho­ra no ha de ser

pa­pas con ají,

qve me ame­na­za­bas

con el Apa­qví.

Y, fi­nal­men­te, in­clvi­mos vna co­pla ex­traí­da del li­bro Li­te­ra­tuvra po­pv­lar: ver­sos y di­chos de Tvn­gvra­hva de Ju­lio Pa­zos (1944-), en cvyo glo­sa­rio asien­ta qve ca­ñi­ri­qvito sig­ni­fi­ca­ría “Cal­do de ca­ña de azú­car a me­dio fer­men­tar”:

Ca­ñi­ri­qvi­to,

¡bai­la bo­ni­to!

ca­ñi­ri­qvi­to,

¡to­ma tra­gvi­to! (Pazos,1991: p. 187)

Son más de dos si­glos des­de la pri­me­ra no­ti­cia de es­te gé­ne­ro mu­si­cal.